¿ QUÉ PUEDO HACER YO CON EL DESEMPLEO?.
En la entrada de la semana pasada mencionábamos a Samuel Johnson y la necesidad de identificar las condiciones" emocionalmente inteligentes" que deben darse en toda persona en búsqueda activa de empleo para que su actividad repercuta positivamente de cara a conseguir sus objetivos.
Tomando como punto de partida la conceptualización de Daniel Goleman “La capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”, podemos concretar dos niveles.
En primera instancia, desde una visión intrapersonal y siempre enfocada a nuestra situación de desempleo, el autoconocimiento cobra una especial trascendencia. Este concepto equivale a que tomemos conciencia de nuestro estado emocional, derivado de nuestra búsqueda activa de empleo; conocer los puntos fuertes, personales y hallar el modo de que lo podamos desarrollar.
Personalmente pienso que no siempre vemos con nitidez cuales son nuestros puntos fuertes y, quizás debido al estrés que nos puede generar un desempleo prolongado en el tiempo, no siempre nos formamos un autoconocimiento ajustado a nuestra realidad.
En segunda instancia debemos destacar la autogestión, o sea, aprender a gestionar las propias emociones. Esta noción nos puede servir para que configuremos estrategias realistas que nos acerquen a nuestras metas laborales y deseos personales, fundamental para nuestra búsqueda de empleo.
En diferentes etapas de mi búsqueda activa de empleo no he sabido gestionar las emociones de forma adecuada y reconozco que este hecho nos puede perjudicar en la consecución de nuestras metas laborales.
El hecho de que nos aprendamos a motivar conlleva ocuparnos de los sentimientos que nos alejan de un elevado nivel de motivación puesto que alteran los modos básicos de percibir la realidad hasta el punto de que la misma la contemplemos de forma distorsionada. Estos sentimientos son:
Tomando como punto de partida la conceptualización de Daniel Goleman “La capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”, podemos concretar dos niveles.
En primera instancia, desde una visión intrapersonal y siempre enfocada a nuestra situación de desempleo, el autoconocimiento cobra una especial trascendencia. Este concepto equivale a que tomemos conciencia de nuestro estado emocional, derivado de nuestra búsqueda activa de empleo; conocer los puntos fuertes, personales y hallar el modo de que lo podamos desarrollar.
Personalmente pienso que no siempre vemos con nitidez cuales son nuestros puntos fuertes y, quizás debido al estrés que nos puede generar un desempleo prolongado en el tiempo, no siempre nos formamos un autoconocimiento ajustado a nuestra realidad.
En segunda instancia debemos destacar la autogestión, o sea, aprender a gestionar las propias emociones. Esta noción nos puede servir para que configuremos estrategias realistas que nos acerquen a nuestras metas laborales y deseos personales, fundamental para nuestra búsqueda de empleo.
En diferentes etapas de mi búsqueda activa de empleo no he sabido gestionar las emociones de forma adecuada y reconozco que este hecho nos puede perjudicar en la consecución de nuestras metas laborales.
El hecho de que nos aprendamos a motivar conlleva ocuparnos de los sentimientos que nos alejan de un elevado nivel de motivación puesto que alteran los modos básicos de percibir la realidad hasta el punto de que la misma la contemplemos de forma distorsionada. Estos sentimientos son:
- Sentimiento de obligación: “tengo que encontrar un buen trabajo”, “tengo que formarme en X”;
- Queja: “nadie hace nada por mi”, “si por lo menos a alguien le interesara mi curriculum”…. “todo está muy mal y así no encontraré trabajo nunca”, “los puestos de trabajo están dados de antemano”;
- Miedo: “si no encuentro trabajo, mi estilo de vida se verá afectado”, “no lo resistiré”;
- Culpa: “soy el culpable de no poder dar vacaciones a mi familia”, “soy el culpable de que mis hijos no puedan tener todo lo que me gustaría”, “cuando tuve trabajo, tenía que haber ahorrado”;
- Resentimiento: “Ninguno de mis antiguos compañeros sacó la cara por mí cuando me despidieron”, “Después de creer que gozaba del cariño de mi jefe, prescindió de mí, sin darme explicaciones”.
En la siguiente publicación vamos a profundizar más en diversos aspectos relacionados con las formas en que podemos afrontar más adecuadamente la búsqueda activa de empleo.

Comentarios
Publicar un comentario