¿ QUÉ PUEDE HACER EL DESEMPLEO CONMIGO?
En la publicación de esta semana vamos a procurar responder a la pregunta que da título a la misma y que quienes estamos en búsqueda activa de empleo nos hacemos con bastante frecuencia.
Está claro que son muchos los estados emocionales que el desempleo puede causar en los desempleados terminando de consolidar ideas en quienes nos encontramos en tal situación como por ejemplo: " no puedo más", " estoy a punto de rendirme", " necesito ayuda y guía" " no sé por dónde empezar", " si no encuentro empleo ya, mi vida se va al garete".
Personalmente, raro es el día en que ideas como las mencionadas o similares a ellas se me pasan por la cabeza tras más de 15 meses de búsqueda activa de empleo sin haber conseguido el objetivo que, desgraciadamente, miles de personas perseguimos sin encontrar.
Como efecto de todo ello, y de la carencia de habilidades emocionales con que solemos afrontar cualquier suceso vital trascendente, nuestra autoestima sufre un bajón considerable hasta el punto de consolidar en nosotros mismos una serie de profecías( confianzas, expectativas) sobre lo que es posible que terminan por cumplirse por sí solas.
Cuatro son los estadios que frecuentemente atraviesa una persona que se enfrenta a un acontecimiento tan devastador y negativo como la carencia de empleo: negación, ira, depresión y aceptación. La primera de estos cuatro se traduce en no aceptar lo que está ocurriendo( en nuestro caso encontrarnos sin empleo); por otro lado solamente se llega a la fase de la aceptación cuando se superan todas las anteriores.
Aunque no lo haya vivido de forma directa sí soy consciente de que la adaptación al nuevo escenario de la búsqueda activa de empleo puede generar en las personas que lo vivimos en primera persona una serie de consecuencias negativas para nuestra salud como por ejemplo un mayor consumo de alcohol, empleo más extendido de medicina alternativa, sanadores y frecuentes visitas a los videntes o cualquier otro recurso que creamos que nos pueda conceder algo de esperanza para salir de una realidad tan complicada.
Ante la crudeza de la búsqueda activa de empleo prolongada en el tiempo me gustaría cerrar esta entrada con un párrafo textual de Samuel Johnson que nos pueda dar una pizca de esperanza e ilusión a todos los desempleados:
"La fuente de la alegría debe brotar en la mente, y quien conozca tan poco la naturaleza humana como para buscar felicidad en cualquier cosa que no sea su propia disposición, malgastará su vida en esfuerzos infructuosos y multiplicará las aflicciones que se propone suprimir".
Está claro que son muchos los estados emocionales que el desempleo puede causar en los desempleados terminando de consolidar ideas en quienes nos encontramos en tal situación como por ejemplo: " no puedo más", " estoy a punto de rendirme", " necesito ayuda y guía" " no sé por dónde empezar", " si no encuentro empleo ya, mi vida se va al garete".
Personalmente, raro es el día en que ideas como las mencionadas o similares a ellas se me pasan por la cabeza tras más de 15 meses de búsqueda activa de empleo sin haber conseguido el objetivo que, desgraciadamente, miles de personas perseguimos sin encontrar.
Como efecto de todo ello, y de la carencia de habilidades emocionales con que solemos afrontar cualquier suceso vital trascendente, nuestra autoestima sufre un bajón considerable hasta el punto de consolidar en nosotros mismos una serie de profecías( confianzas, expectativas) sobre lo que es posible que terminan por cumplirse por sí solas.
Cuatro son los estadios que frecuentemente atraviesa una persona que se enfrenta a un acontecimiento tan devastador y negativo como la carencia de empleo: negación, ira, depresión y aceptación. La primera de estos cuatro se traduce en no aceptar lo que está ocurriendo( en nuestro caso encontrarnos sin empleo); por otro lado solamente se llega a la fase de la aceptación cuando se superan todas las anteriores.
Aunque no lo haya vivido de forma directa sí soy consciente de que la adaptación al nuevo escenario de la búsqueda activa de empleo puede generar en las personas que lo vivimos en primera persona una serie de consecuencias negativas para nuestra salud como por ejemplo un mayor consumo de alcohol, empleo más extendido de medicina alternativa, sanadores y frecuentes visitas a los videntes o cualquier otro recurso que creamos que nos pueda conceder algo de esperanza para salir de una realidad tan complicada.
Ante la crudeza de la búsqueda activa de empleo prolongada en el tiempo me gustaría cerrar esta entrada con un párrafo textual de Samuel Johnson que nos pueda dar una pizca de esperanza e ilusión a todos los desempleados:
"La fuente de la alegría debe brotar en la mente, y quien conozca tan poco la naturaleza humana como para buscar felicidad en cualquier cosa que no sea su propia disposición, malgastará su vida en esfuerzos infructuosos y multiplicará las aflicciones que se propone suprimir".

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